Los controles de una casa de moneda moderna están diseñados para que millones de piezas salgan de las prensas con el mismo peso, diámetro, composición y relieve. Aun así, una incidencia en el cospel, los cuños, la virola o la propia operación de acuñación puede producir ejemplares distintos de los previstos.
Son monedas que despiertan un enorme interés, pero también un terreno propicio para las identificaciones precipitadas. Una pieza deformada, golpeada, calentada o alterada después de abandonar la ceca puede parecer extraordinaria sin ser un error de acuñación. Por eso conviene empezar por la causa y no por el aspecto.

Este artículo abre una serie de tres entregas dedicadas a separar los verdaderos errores de las alteraciones posteriores. En esta primera parte nos centramos exclusivamente en las anomalías que pueden originarse dentro de la ceca, antes o durante la acuñación.








Las 41 caras nacionales ordinarias de 1 euro conocidas hasta 2026, ordenadas por emisor y por fecha.
